Vivo me encuentro. He atravesado los siglos para seguir rindiendo testimonio de mi Fe al Señor con Su cruz y con Almaza, mi espada de bruñido acero.
Soy Turpín, Arzobispo por la Gracia de Dios y al servicio de Carlomagno. He vuelto para prestar mi brazo a la Cristiandad y herir bien al enemigo con mi lanza. No quedará bajo el firmamento hereje o pagano alguno que ofenda la cruz ni nuestro orgullo.
Un fiel amigo, guerrero valeroso e irreprochable, me enseñó este nuevo campo de gloria, donde podré abatir al enemigo con la voz de los franceses, que no he vuelto a oir desde lejanos días... Montjoie!
Maravillosa y grande será la batalla! En mala hora han nacido nuestros rivales!
Soy Turpín, Arzobispo por la Gracia de Dios y al servicio de Carlomagno. He vuelto para prestar mi brazo a la Cristiandad y herir bien al enemigo con mi lanza. No quedará bajo el firmamento hereje o pagano alguno que ofenda la cruz ni nuestro orgullo.
Un fiel amigo, guerrero valeroso e irreprochable, me enseñó este nuevo campo de gloria, donde podré abatir al enemigo con la voz de los franceses, que no he vuelto a oir desde lejanos días... Montjoie!
Maravillosa y grande será la batalla! En mala hora han nacido nuestros rivales!


1 comment:
Quiero ser el primero en celebrar el regreso del arzobispo Turpín, azote de paganos y restaurador necesario de una Iglesia amenazada por el relativismo moral, la irreligión y el diálogo intercultural.
De ahora en más solo una devoción perfecta a Dios uno y trino nos pondrá a resguardo de su lanza justiciera.
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